Fomentar la producción triguera
Jorge Vergara Ascarrunz
Bolivia para mejorar la producción de trigo necesita una solución a largo plazo de 5 a 10 años, a fin de cubrir por lo menos un 50 por ciento de la demanda. Los productores necesitan apoyo económico con el objeto de llegar en cinco años a cubrir una demanda regional de 170 mil toneladas de trigo.
Dentro del sistema de siembra directa, el trigo es un excelente cultivo porque permite dejar rastrojo encima del suelo, lo que posibilita conservar la humedad y mantener la estructura física y química de los suelos.
La Asociación de Productores de oleaginosas y trigo (ANAPO) recomienda a los agricultores aprovechar las condiciones favorables del mercado ya que el trigo es un cultivo muy adecuado para realizar las rotaciones en campos sembrados con soya en verano. Ya que en estos momentos existe la suficiente cantidad de variedades que son tolerantes a la enfermedad llamada piricularia, lo que significa que no habrá problemas en cuanto a semillas para una siembra de 65.000 hectáreas de trigo. El año pasado llegaron a las 58.700 hectáreas.
Debemos mejorar y fomentar la producción de trigo para hacer frente a la escasez de harina, que según el Gobierno incidirá inminentemente en el precio del pan. Hay que pedir al sector agrícola que mejore sus plantaciones de trigo, no olvidemos que en este país es más barato importar harina que trigo y con eso quitamos fuentes de trabajo a las industrias molineras.
Actualmente Santa Cruz es la región de mayor aporte triguero con 90.000 TM/año, le sigue Chuquisaca con 21.000 TM/año, Cochabamba con 18.000 TM/año, Potosí con 15.000 TM/año, Tarija con 5.000 TM/año y La Paz con 3.000 TM/año. Todo esfuerzo por satisfacer la demanda nacional puede significar, por un lado, un mejor ingreso económico a todos los que trabajan en la cadena productiva de trigo y, por otro lado, la consolidación de la seguridad alimentaria de Bolivia. Para los agricultores representa un emprendimiento estratégico al ofertar una variedad ideal para los valles mesotérmicos, donde las condiciones climatológicas y las características del suelo favorecen su desarrollo.
En la actualidad, la tonelada métrica de harina en Argentina tenía un costo de 280 dólares y subió a 380 dólares. Desde que hemos nacido como República no hemos satisfecho la demanda de trigo y no hemos tenido soberanía alimentaria en este caso, sí en el resto de los productos.