El Movimiento del 16 de Julio de 1809
Juan Delgado
El próximo año conmemoraremos los 200 años de la Revolución de Julio liderada por Pedro Domingo Murillo. Y es así que en estos días llegó a mis manos un ejemplar de la Revista Cultural de la Fundación del Banco Central de Bolivia, Año XII-No 50, de enero-febrero de 2008, que en sus páginas 40 a 47 publica un interesante artículo sobre el Movimiento Juliano acreditado a la pluma del arqueólogo José Huidobro Bellido. Lo novedoso es que en dicho escrito analiza un documento inédito hallado por el autor en los archivos históricos de la ciudad de Quito y en la Biblioteca Nacional del Perú con sede en la urbe de Lima, el cual fue dictado por la cabeza del Virreinato del Perú, don José de Abascal y Sousa y donde analiza el levantamiento del 16 de julio de 1809, al cual simplemente le llama “alboroto”. Vayamos por partes.
El documento lleva el título “Relación”, el cual resulta un informe de don José de Abascal a su sucesor, don Joaquín de la Pezuela el año 1816. El texto había sido redactado por el renombrado literato don Hipólito Unanue. El autor, Huidobro, nos anoticia que una parte de este preciado documento, lo publicó el coronel Odriózola y que otra gran parte se extravió pero que alguna copia debe existir en algún archivo de España.
En este preciado documento, Abascal y Sousa menciona en más de una oportunidad unos documentos enviados a su persona por los conjurados remarcando su lealtad al Rey de España, Fernando VII, lo que probaría que el “Movimiento de Julio” tuvo sólo connotaciones de una revuelta administrativa de nominación popular para gobernar en nombre del Rey de España y no motivaciones libertarias y/o independentistas. Y un otro aspecto no menos importante, la información que los conjurados le hacen conocer al Virrey sobre sus temores de una “infiltración” colonialista de los dominios de Portugal en América hacia lo que se consideraba propiedad de España. Huidobro a la letra nos dice: “Este hecho importante no hay que confundirlo con las pretensiones de la princesa Carlota Joaquina de Borbón, hermana de Fernando VII y esposa del regente de Portugal, que se encontraba en Río de Janeiro, donde había escapado de la ocupación francesa, conjuntamente su esposo y toda la corte lusitana y cientos de sus seguidores gracias a la ayuda que recibieron de parte de Inglaterra. Carlota Joaquina envió documentos a las autoridades del Virreinato de Buenos Aires y a las entidades principales de varias ciudades como Chuquisaca, declarando que estando su hermano Fernando desposeído del trono y preso en Francia, a élla le correspondían los derechos dinásticos de su familia y tener la autoridad real sobre las colonias americanas”.
Los conjurados le hicieron conocer a don Abascal que existía un contubernio entre las autoridades portuguesas y las principales autoridades del Virreinato de Buenos Aires para anexar amplios territorios de lo que constituía la antigua Charcas y como prueba de ello le anoticiaban la reunión de tropas portuguesas en los límites de Matogrosso y otros puntos de la provincia de Mojos, la detención de la fragata prueba, de los insultos cometidos contra la persona de D. Pascual Ruiz Huidobro y de la profusa correspondencia desde Brasil a la ciudad de Buenos Aires.
José Huidobro Bellido, después de analizar detenidamente el informe del virrey José de Abascal y Sousa, nos manifiesta que los levantiscos del 16 de Julio tuvieron dos principales motivos para conformar una Junta de Gobierno: “1.- La realización de una revuelta administrativa para gobernar en nombre del Rey de España, Fernando VII y que este punto tuvo su génesis en... 2.- El temor que sentían los conjurados porque las tierras donde ellos habitaban pudieran caer en manos de los portugueses que sospechosamente mantenían relaciones con altos jefes del Virreinato del Sur”.
A pesar de que los conjurados eran leales al Rey de España, Abascal, astuto y desconfiado como era, prefirió no correr riesgos y ahogó en sangre al movimiento juliano. “Los leales al Rey de España tuvieron que sufrir la horca del Virrey peninsular: Increíbles jugarretas de la historia”, nos dice Huidobro. Casi al término de su artículo, el autor nos da preciosos datos de la existencia de oficios que envió Pedro Domingo Murillo a altos jefes realistas ofreciéndoles la rendición de los insurgentes a cambio de perdón y pacificación. Realmente es un artículo muy esclarecedor e impecablemente escrito. Y no podía ser menos, ya que la historia es cruel e imparcial. Y algo digno de destacar, el trabajo aquí comentado se halla dedicado a la Arq. Teresa Gisbert, “Maestra de Generaciones”. Muy simpático el gesto de Huidobro en un medio donde campea el olvido y la deslealtad con los grandes de las ciencias sociales.
“El Movimiento del 16 de Julio de 1809: Interpretado por el virrey del Perú, don José de Abascal y Sousa”. Por José Huidobro Bellido. En Revista de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia. Año XII, No. 50. pp. 40 a 47. Enero-febrero de 2008. Mapas y fotografías y una nutrida y selecta bibliografía. La Paz, Bolivia.