Con respeto y mucho amor a la Patria
Hugo de la G. Murillo C.
En días pasados tomé conocimiento de una carta escrita por el general del Servicio Pasivo, José Antonio Gil Quiroga, al Presidente de la República, titulada: “De Soldado a Presidente” en la cual hace referencia a la delicada situación que está viviendo el país, explicando el por qué de algunos cuestionamientos, de los militares del pasivo, al gobierno presidido por Evo Morales Aima, haciendo ver que no hay acuerdos ni desacuerdos entre los militares de uniforme y los que hoy vestimos traje civil.
Sabemos del respeto que merece la investidura del Capitán General de las FFAA de la Nación y Primer Ciudadano del País y consecuentes con ese respeto, consideramos nuestro deber decirle algunas cosas que su entorno las ignora, tal vez intencionadamente, o las minimiza con el pretendido (afan) de no disminuir su confianza y afecto. Pero habemos quienes no tenemos cargos que cuidar y podemos ser honestos con Ud.
Señor Presidente: a los militares no nos va a poder dividir, menos enfrentar, como lo hace con el pueblo; tanto activos como pasivos somos hijos de la misma madre “La Patria” e incondicionales solamente a ella y a nuestra institución, por lo tanto pensamos, sentimos y actuamos de la misma forma. Tal vez lo único que transitoriamente nos diferencia es que los pasivos no tenemos que cuidar el cargo ni temer a los cambios intempestivos de destino; pero en esencia recibimos la misma formación y nos imbuimos de los mismos ideales cívicos que nos enseñaron en nuestros Colegios Militares.
Cuando otro general, ex Comandante en Jefe de las FFAA decía: Si bien el Art. 209 de la Constitución Política del Estado expresa que: «Las FFAA no deliberan», pero a continuación el mismo artículo expresa: “Individualmente sus miembros gozan y ejercen los derechos de ciudadanía en las condiciones establecidas por Ley”, esto quiere decir que las FFAA piensan y aunque, en servicio activo el militar es obediente a sus mandos naturales lo que significa que no pueden contradecir lo expresado por un superior; en el servicio pasivo ya no existe tal subordinación, por lo que podemos expresar libremente nuestros pensamientos, así éstos sean contradictorios con los de las jerarquías actuales.
Ud., yo y todos sabemos que los continuos rumores de golpe de estado sólo son meros artificios para distraer la atención y asumir el papel de víctima que en muchos casos le dio resultado. Esos descabellados rumores caen por su propio peso; ¿Acaso piensa que existe alguien que quiera hacerse cargo de responder por el país que lo tiene casi en ruinas? Los militares sabemos que no volveremos a gobernar y tampoco lo queremos, salvo el caso de que usted decida entregar el Gobierno a una Junta Militar que le libre de las responsabilidades que desde hace más de dos años (que) viene sumando a sus espaldas, para luego de un tiempo prudencial, esta Junta llame a elecciones generales.
Que los militares estamos en completo desacuerdo con el proceso autonómico es una falacia, ya que eso no tiene forma de saberlo; pero ¿cómo estar en desacuerdo si es la única forma de lograr el tan ansiado desarrollo nacional y la inclusión de los pueblos abandonados tanto en oriente como occidente? Usted teme la pérdida del poder y las ventajas políticas que da la distribución personal y discrecional de recursos económicos para ganar adeptos. El proceso autonómico que está en marcha es irreversible y sólo tiene dos posibles desenlaces: uno el desarrollo de todos y cada uno de los departamentos autónomos, si se respeta el resultado del referéndum en el que ganó la autonomía departamental; el otro una posible disgregación nacional si se deforma la voluntad del pueblo creando otros tipos perversos de autonomía.
Es deseable, señor Presidente, que recapacite y corrija los errores cometidos y olvide las represalias contra los departamentos en los que es un hecho la autonomía porque, de lo contrario, habrá habilitado la tabla del barco para lanzarlos hacia el incierto mar de las ideas separatistas.
Los militares no estamos a favor ni en contra de nadie, nos limitamos, desde hace muchos años, a respetar la Constitución y las Leyes de la República y nuestro gran “defecto” es ser patriotas e institucionalistas al mil por ciento y esto no debería incomodar a nadie, mucho menos al Capitán General de las FFAA.
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