La inexperiencia del Gobierno
Floren Sanabria G.
El Primer Mandatario, como se sabe, en dos años y cinco meses, casi a mitad de su gestión presidencial, atraviesa por una crisis estructural, ya que el aparato estatal está administrado con ausencia de programas de gobierno y al ser notorio, sólo tiene orientación y recomendaciones del chavismo venezolano que le hace daño.
Sus asesores y colaboradores en los despachos ministeriales se enredan en contradicciones permanentes, ya que muchos no tienen idea cabal de la problemática nacional, al mostrar su empirismo e improvisación si desconocen la cartera de responsabilidad encomendada.
El desaire surge en departamentos como Santa Cruz, Tarija, Chuquisaca, Beni, Pando, que provocan incertidumbre en el Ejecutivo y éste no sabe qué hacer con los prefectos que no asisten al diálogo.
La popularidad del Jefe de Estado y del MAS en el gobierno descendieron notablemente debido a problemas regionales, como los referendums de los estatutos autonómicos, y la inflación que azota al pueblo con la trepada a diario de precios en los mercados de abasto, ante la escasez de harina, arroz, gas, diesel, gasolina y otros insumos y materias primas.
No se puede admitir que Morales Aima esté gobernando de acuerdo con la Constitución Política del Estado, ya que ha perdido credibilidad e incurre en profundos errores e incoherencias, insultos a la Iglesia y otros por la inexperiencia y desconocimiento de la cosa pública, de ahí su acelerado desgaste, por lo que debe dar un golpe de timón, ya lo dijeron sus partidarios.
El Gobierno ha insinuado la ampliación del ATDPEA, pero previamente hay que cumplir con una serie de requisitos como la erradicación de cultivos de coca, pero el Presidente es líder de seis federaciones de cocaleros que no permiten erradicar a la fuerza las plantaciones excedentarias. Asimismo fustiga a USAID afirmando que existe complot, injerencia de este organismo norteamericano, que no son comprobados, cuando se debió reconocer que esta repartición extranjera hizo mucho por el país.
Nadie puede negar la “nacionalización” de los hidrocarburos o la subida de impuestos a las petroleras y la intervención a Entel, pero se advierte fuga de capitales. Se hace resaltar la Renta Dignidad y el bono Juancito Pinto, aportes del IDH, aunque los prefectos reclaman su devolución. Venezuela coopera, pero hay denuncias de corrupción en el manejo de los cheques “Evo cumple” con diferentes destinos, sin control.
Se dijo en un principio que con la actual gestión habría más desarrollo humano, mejores condiciones de vida, generación de empleos y paz, pero contrariamente aumentó la pobreza, vivimos mal, existe intranquilidad e incertidumbre, el aparato productivo está semiparalizado, empresarios abandonan el país ante la falta de seguridad jurídica.
El Mandatario anunció la instalación de fábricas estatales y comunitarias procesadoras de leche, quinua, harina de plátano, de castaña, pero eso no pasa a la fecha. El país ante esta coyuntura se pregunta, qué pasará mañana si el Gobierno sigue cometiendo errores, y cuál será el futuro inmediato para la nación en vilo, si el referéndum no es una solución. El Presidente ante este panorama incierto debe reconocer la consulta popular de Santa Cruz y las tres que vienen, aunque tampoco serán la solución, y dejar a un lado su soberbia, mostrarse abierto con sinceridad, desprendimiento, al diálogo, que tampoco tiene sentido en la actualidad, sino un acuerdo nacional.
Muchas acciones autoritarias no sólo le están quitando apoyo interno sino externo y, por otro lado, se dijo que el Gobierno tiene enemigos dentro y fuera de Palacio. El referéndum revocatorio de mandato no es una medida adecuada, porque ratificará o retirará apoyo al Presidente, Vicepresidente y prefectos, sin embargo no solucionará la crisis política, económica y social. Lo conveniente habría sido convocar a elecciones generales para no ser considerados, burlonamente, como país de los constantes referendos.