ECONOMÍA    

Inversiones en Latinoamérica

Bolivia y la región venden materias primas a China

> El gigante asiático invierte en sectores extractivos, y no tanto en manufactura; y el bajo crecimiento se refleja en menor desempeño de la economía regional



Bolivia exporta materias primas a China, como la mayoría de los países latinoamericanos, y recientemente se acordó proveer de quinua y carne al gigante asiático, mientras que las inversiones aterrizan en Brasil, en su mayoría, en el sector extractivista, según un informe de Banco de España denominado “El impacto de China sobre América Latina: los canales comerciales y de inversión extranjera directa”, elaborado por Jacopo Timini y Ayman El-Dahrawy Sánchez-Albornoz.

De acuerdo con la publicación española los países con mayores exportaciones hacia el país asiático son Brasil, Chile, Perú, Uruguay y Venezuela; mientras que Bolivia está por debajo de Argentina y Panamá.

Las exportaciones para Brasil representan casi el 22 por ciento hacia China, de las ventas totales registradas en 2017, y con respecto al porcentaje del Producto Interno Bruto está cercano al 2,5 por ciento, mientras que para Chile el porcentaje de las ventas llegan a un poco más de 27 por ciento, de las totales, y casi 6 por ciento respecto al PIB.

Mientras que para Perú el porcentaje de sus ventas a China, del total, alcanzan a 26 por ciento, y 5 por ciento del PIB; en el caso de Uruguay alcanza a 19 por ciento y casi 2,5 por ciento del PIB; en Venezuela pasa un poco más del 15 por ciento y respecto al PIB alrededor de 2 por ciento.

Bolivia vende 5 por ciento a China de sus ventas totales, y con respecto al PIB apenas representa el 1 por ciento, y sólo materias primas, según el reporte del Banco de España respecto a la presencia China en Latinoamérica.

EFECTOS IMPORTACIONES

El estudio señala que los efectos directos de las importaciones pueden estar más indeterminados. Por un lado, en la medida en que las importaciones de China desplacen a la producción local del mercado interno, podrían afectar negativamente al empleo y al consumo. Por otro lado, en la medida en que el incremento de las importaciones chinas se produzca a expensas de importaciones de otros países, y no de la producción local, puede aportar al mercado productos más competitivos y expandir las posibilidades de consumo.

Pero también hay la posibilidad de aportar a la productividad si las importaciones son destinadas a adquirir tecnología para mejorar los procesos de producción.

IMTERCAMBIO

Asimismo, sostiene que los términos de intercambio de las economías de América Latina están positivamente relacionados con el crecimiento, indicando que los exportadores de América Latina se ven beneficiados por unos precios de las materias primas más altos, que, a su vez, están explicados (al menos, en parte) por el crecimiento de la demanda de China.

Los lazos comerciales de los países de América Latina con China tienen también un claro efecto positivo sobre el crecimiento. Por un lado, una mayor demanda exterior de bienes favorece la actividad económica interna; por otro, mayores importaciones desde China pueden abarcar inputs más baratos, con efectos positivos sobre la productividad de las empresas y (la reducción de) los precios.

INVERSIONES

Por otra parte, la Inversión Extranjera Directa (IED) procedente de China no tiene efectos sobre el crecimiento económico. Esto se puede deber a múltiples razones; entre ellas, a la concentración de la inversión en las industrias extractivas, que la literatura indica que tiene efectos sobre el crecimiento económico menores o nulos con respecto a la IED en manufacturas y la calidad de las instituciones.

RALENTIZACIÓN

Finalmente, las interconexiones entre los países de América Latina, aunque limitadas en algunos casos, podrían reforzar los efectos de contagio: la ralentización de una economía de la región debida a una ralentización de China podría mermar sus importaciones de otros países de la región.

En ese contexto, la semana pasada el viceministro de Política Minera, Gody Hochkofler, en la Rendición de Cuentas del Ministerio de Minería, señaló que a corto plazo no afectará la "guerra comercial", entre Estados Unidos y China, a los minerales que se explotan y exportan desde Bolivia.

Pero dejó abierta la posibilidad que esa situación pueda afectar a mediano plazo a los minerales, y es por ello que sugirió realizar el seguimiento correspondiente para ver cuáles podrían ser.

"Las cotizaciones de nuestros minerales todavía no tienen un efecto inmediato, es posible que tenga un efecto a mediano plazo por la reestructuración de empresas (Â…). La mayor actividad que tiene Bolivia es con China, que es buen productor de zinc y EEUU consume estaño metálico, en el corto plazo no va a haber impacto", aseveró.

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