OPINIÓN    

El primer día de clases

Marcos Antonio Huallpa Condori



El inicio de las labores escolares para los párvulos que por primera vez ingresan al preescolar trae consigo diferentes emociones y sensaciones de separación. Es un momento doloroso, tanto para algunos niños como para su mamá, en este caso infantes de 4 y 5 años que ingresan a los niveles de inicial primera y segunda sección, respectivamente. Allí ellos interactuarán con sus pares, compartirán; desarrollarán la psicomotricidad fina y gruesa, respetarán reglas, trabajarán las habilidades sociales, obviamente para prepararlos a nivel académico.

No obstante, algunos padres por el costo económico que conlleva el kínder deciden no inscribirlos, sin embargo no se dan cuenta que es ahí donde se dan las bases del aprendizaje y más que un gasto, es una inversión.

En el primer día de clases los padres experimentan desolación porque, en algunos casos, su único hijo (a) se alejará del hogar. Esta situación hace que los mismos sientan desesperación, son más las madres que sollozan en las puertas de los cursos o en el ingreso a la unidad educativa, soltando a duras penas la mano de su niño o niña. Las maestras del área, acostumbradas a estas escenas, ayudan a que los niños se unan al grupo del curso en medio de llantos y gritos de desesperación. Sin embargo, lamentablemente no muchos llegan a ese sitio, porque algunos progenitores entran en pánico y se los llevan.

Los padres tal vez tengan sentimientos encontrados acerca de si su hijo está preparado para el preescolar y los invade la desesperanza por dejarlo sin su cuidado. Algunas madres por la angustia tratan de sacar al niño de la institución o en ocasiones se quedan en el curso, que es lo menos recomendable. Al niño la entrada al nuevo ambiente de preescolar, lleno de maestros y niños desconocidos, le puede causar tanto ansiedad como nuevas emociones. La figura suele ser diferente cuando el niño tiene hermanos mayores que ya están en la escuela, porque se puede adaptar de mejor manera al nivel inicial.

Pero, ¿qué hacer en los casos donde se aleja al niño de sus progenitores? ¿Cómo deben proceder los padres de familia para que sea satisfactoria la estadía del niño en la escuela en sus primeros días o semanas? Lo aconsejable es preparar al niño verbalmente, para que no sea sorpresiva la asistencia a la escuela.

Es necesario dedicar tiempo a hablar con su hijo acerca del preescolar, antes de que comience. En los meses o las semanas previas a la escuela, muéstrele gradualmente a su hijo las actividades que suelen hacerse en un salón de clase, dejarlo hacer garabatos, no regañándolo al ver la pared rayada, dotándole del material necesario, prepararlo en el control de su esfínter, anunciándole que conocerá nuevos niños con los cuales jugará y tendrá una maestra que le enseñará muchas cosas.

El descubrimiento de este mundo nuevo para él tiene que ser progresivo y respetuoso con el ritmo de cada cual. Hasta es recomendable sacar del bolso un objeto pequeño (“peluche”) que lo conecte con su hogar y despedirse para que no sienta que lo abandonaron.

El autor es Profesor normalista y Licenciado en Ciencias de la Educación.

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