Ha transcurrido, desde el encuentro entre Víctor Paz Estenssoro y José María Velasco Ibarra, 67 años. Tuvo lugar cuando la Revolución Nacional marcaba hitos imperecederos en la historia. Sus acciones habían logrado impactar en los países latinoamericanos. Y no era para menos porque a partir de 1952 fueron asumidas medidas como la reforma agraria, que significó la liberación de quienes estuvieron sojuzgados por el sistema del latifundismo.
En ese memorable encuentro, además de tocar temas relacionados con el futuro tanto de Bolivia como de Ecuador, se repudió la invasión a países pequeños y débiles, por fines expansionistas y de sometimiento. Se invocó a desechar esa actitud, porque quebrantaba la paz mundial. Destruía el bienestar y truncaba el futuro de los pueblos invadidos. Aquellas fuerzas omnipotentes querían imponer sus intereses aviesos. Por medio se esgrimió motivaciones político – ideológicas, religiosas y racistas, pero el objetivo fundamental fue apoderarse de sus recursos naturales.
Fue el presidente ecuatoriano José María Velasco Ibarra, que, en la recepción ofrecida en salones de su Cancillería, en honor de Víctor Paz Estenssoro, abordó el tema, señalando: “Vuestra visita, Excelentísimo señor, facilitará que ambos pueblos afirmen su voluntad de paz civilizadora, su repudio a toda injusta prepotencia, a toda guerra en Sudamérica, a toda invasión, a toda conquista”.
“Necesitamos un panamericanismo sincero de cooperación fácil que respete la individualidad de cada país y de cada Gobierno. Cada nación tiene el Gobierno predeterminado por sus factores psicológicos. Respetemos el gobierno de cada pueblo y que pueblos y gobiernos concurran para que la América Latina, la América Española cumpla su destino en la historia”, anotó.
Remarcó la necesidad de preservar la paz civilizadora, para trabajar en armonía, en beneficio de Ecuador y Bolivia. La convivencia pacífica ha permitido a los pueblos, en todos los tiempos, buscar el derrotero del progreso y desarrollo, de manera cordial y amistosa. Fue una necesidad histórica, en ese entendido, la aproximación y el encuentro de ambos dignatarios de Estado sudamericanos, con agendas puntuales, por el bien común. De ese evento surgieron, posiblemente, acuerdos, proyectos e inquietudes, para encarar los problemas de entonces, en consonancia con una cooperación bilateral, solidaria y de hermandad.
El presidente Paz Estenssoro fue objeto de un apoteósico recibimiento, en su visita al Ecuador, entre el 8 y 11 de agosto de 1955. Gobierno, legisladores, ciudadanía, instituciones castrenses y otras de Ecuador, se volcaron a las calles, para testimoniarle una calurosa bienvenida. Fue el presidente Velasco Ibarra quien tuvo el honor de recibir, en esa capital, al jefe de Estado boliviano, que había liderado las medidas gubernamentales de transformación más trascendentales del siglo pasado. Se ha debatido y escrito mucho sobre estos temas. Unos a favor y otros en contra. Cada quien tiene su punto de vista, indudablemente.
En suma: he ahí una breve reseña del encuentro presidencial entre Víctor Paz Estenssoro y José María Velasco Ibarra, en los años 50 del siglo pasado.
El encuentro Paz-Velasco
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