jueves, febrero 27, 2025
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Un Bicentenario en crisis económica

Bolivia pudo ser potencia agrícola y agroindustrial; pero va en contrasentido

Bolivia encara un Bicentenario dividida por ambiciones personales, con inseguridad jurídica, inflación galopante, falta de combustibles y una divisa que varía en el mercado paralelo, pues al cambio oficial desapareció definitivamente, de acuerdo a una evaluación de economistas.

 

Por ejemplo, el gerente General del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) Gary Rodríguez, recordó  que en julio del 2013, en el “Foro Agroindustrial Productivo: Más inversión, más empleos” llevado a cabo en Santa Cruz de la Sierra, el sector agropecuario, agroindustrial y agroexportador cruceño, y las más representativas autoridades del gobierno nacional, se comprometieron con una visión de país y avizorando el largo plazo, al acople de la Agenda Patriótica 2025 con la Agenda Agroproductiva regional para invertir, producir y exportar más, y, con ello, bajar la pobreza al mínimo y festejar esto en el Bicentenario.

 

“Para lograr tan loable objetivo se fijó como meta al 2025, triplicar la producción de alimentos desde 15 hasta 45 millones de toneladas, de las que 21 millones serían para la exportación con valor agregado, de tal forma que Bolivia no dependa ya del gas natural, sabiendo lo vulnerable que se torna una economía cuando el ingreso de divisas deriva de la explotación y exportación de recursos extractivos, perecederos, no renovables y sin agregación de valor”, describió Rodríguez en su artículo de opinión titulado: Bicentenario de Bolivia: Lo que pudo ser y no fue.

 

Aseguró que la preclara visión del 2013 era convertir al país en un granero en Sudamérica, que Bolivia pasara a ser una gran y competitiva nación agroexportadora bajo la égida de un desarrollo “económicamente viable, ambientalmente sostenible y socialmente responsable”, creando, además, 1.000.000 de nuevos empleos de calidad, dignos y perdurables en el tiempo, esto, con la mira puesta en el Bicentenario.

 

Para hacer realidad aquello, lo único que pidió entonces el sector productivo fue que el Gobierno garantice las condiciones necesarias para invertir 13.000 millones de dólares hasta el 2025, de los que 10.000 millones se darían en el sector agropecuario y los restantes 3.000 millones en la agroindustria, siempre que hubiera seguridad jurídica (cero avasallamientos y estabilidad de las reglas de juego), seguridad de mercados (libre exportación y combate al contrabando) y la seguridad de contar con buenas políticas públicas (biotecnología, biocombustibles, puertos, logística), apuntó.

 

Pero pasaron casi 12 años y “al no darse las condiciones necesarias, no solo que avanzamos poco, sino que, en ciertos casos, retrocedimos”, lamentó.

 

En su momento, el exdirector del banco Central de Bolivia (BCB), Gabriel Espinoza, aseguró que quedó atrás el tipo de cambio oficial de 6,96, y lo que iba a primar en la economía nacional era el del mercado paralelo, con incrementos constantes.

 

ESCENARIO

 

Bolivia enfrenta una crisis económica que se caracteriza por la escasez de dólares, la inflación, la falta de combustible y conflictos sociales y políticos. La falta de divisas es la principal causa de la crisis económica. Las reservas nacionales se están agotando debido a la caída de las exportaciones, sobre todo del gas. La inflación ha superado los pronósticos oficiales. El desabastecimiento de combustibles se agudizó en 2024, se incrementó el volumen de importación.

 

CONFLICTOS SOCIALES Y POLÍTICOS

 

Se registraron 563 en 2024, la mayoría por escasez de dólares y carburantes. Marchas de sectores como transportistas, comerciantes y amas de casa, por el alza de precios de los alimentos, la falta de divisas y combustibles. Bloqueos de caminos, huelgas y enfrentamientos.

RIESGOS PARA ESTE AÑO

 

Mayor precariedad laboral, desempleo, conflictos políticos y sociales, caída del PIB, inversión y empleo, devaluación de la moneda, incremento de la pobreza”, de acuerdo una descripción respecto de la situación actual, según Rodríguez.

 

“Ciertamente, lo que vivimos hoy no es, ni remotamente, lo esperado para el magno momento del festejo de todo un Bicentenario que debía provocar en nosotros emoción, optimismo, alegría, unidad y la fe en un futuro mejor, aunque, lamentablemente, no es así”, describió.

 

“Desde el punto de vista social, tenemos un país dividido -por todo y por nada- y una sensación de inseguridad que va en aumento; en el plano de la política, enfrentamos un preocupante y dramático teatro, por decir lo menos, en el que tampoco hay unidad, ya que todos los actores creen ser los únicos salvadores de la patria, exponiéndonos a una mayor inestabilidad futura; finalmente, un tema no menor, la economía, siendo que la mayor preocupación de la gente tiene que ver, ahora, con sucesos que afectan directamente a su bolsillo”, concluyó.

 

El Gobierno busca implementar una norma confiscatoria, el veto a las exportaciones de soya y carne no resolvieron el precio de los productos, ya que siguen altos y la tendencia es mantenerse con valores altos, y ahora más que todo con el incremento del pasaje en la urbe paceña.

 

El presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija, Fernando Romero, indicó, en su momento, que no era el momento de subir el pasaje por el incremento de la inflación, y que esto sólo aceleraría el aumento de precios de los productos de la canasta familiar.

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