jueves, febrero 27, 2025
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Diplomacia errabunda

Manfredo Kempff Suárez

Archivada nuestra denuncia contra Chile sobre el tema marítimo en el Tribunal de La Haya –y de paso archivado también el asunto del Silala– habría sido suficiente como para que nuestra diplomacia errabunda se cuide un poco más, se ilustre, y se encierre en la vieja casona de la plaza Murillo, para meditar un poco. Pero eso de meditar no es algo que interesa a la nueva “diplomacia de los pueblos”, la panacea de Evo Morales, y nuestro país continúa con su firme marcha hacia el precipicio si es que no se impone un gobierno instruido y con personalidad, en agosto próximo.

La diplomacia de aguas saladas y dulces, ha sido un fracaso memorable, nunca esperado. Pero, de tanto mirarse en el espejo de las aguas, la Cancillería esotérica del MAS no observó la geopolítica vecinal. No vio, por ejemplo, que nuestra vía interoceánica, tan costosa, se iba quedando aislada, porque los bloqueos diarios y la falta de combustible, desanimaron a quienes tenían que utilizarla en sus gigantescas exportaciones. Ahí está nuestra hermosa carretera, lista para que vayan algunos turistas a Aguas Calientes o Corumbá, aunque a lo largo de la misma, si se indica que hay restaurantes, no los hay; si se indica que hay teléfonos tampoco se los encuentra; si se señala una gasolinera, no existe; y si se indica que hay baños, mucho menos.

Mientras estábamos hipnotizados con Venezuela, Cuba, Nicaragua, Irán, Rusia, el ALBA y Unasur, tratando de imitarles tanto en lo político como en lo económico, Brasil, Paraguay, Argentina y Chile, más prácticos, construían una autopista que vinculaba el puerto de Santos con el de Antofagasta, evitando, a propósito, a la siempre lerda e incumplida Bolivia. Aunque los cuatro vecinos (ahora nuestros socios en Mercosur) han afirmado que Bolivia puede construir a su costo un ramal que llegue a empalmar con la nueva vía. Quienes nos creíamos el único nexo entre el Pacífico y el Atlántico (“tierra de contactos”), acabamos siendo un apéndice que se pegará a esa gran ruta interoceánica.

Lo otro que tiene que preocuparnos mucho y de lo que nos hemos enterado por informaciones que llegan desde el exterior a los medios, porque la Cancillería nada ha manifestado, tiene que ver con la firma, en Campo Grande, hace pocos días, del primer Memorándum de Entendimiento entre Brasil y Paraguay, para la exportación de gas natural de Vaca Muerta (Argentina) a Brasil, a través del territorio paraguayo. Los países firmantes lo han calificado como un “corredor energético estratégico”, como un “Acuerdo Histórico”, que permitirá la “diversificación de la matriz energética brasileña, la reducción de la dependencia del gas boliviano, el impulso industrial en Paraguay y Mato Grosso do Sul…”.

¡Caramba! Cómo es posible que Tarija, Santa Cruz y Chuquisaca, no hubieran sido parte de ese “Acuerdo Histórico”, con la abundancia de gas que se tenía. Pero, claro, ese gas estaba destinado a promover los faraónicos propósitos de Evo Morales, a sustentar, con base en cuantiosos gastos, las absurdas mentiras que dieron vida al Estado Plurinacional de Bolivia. Y sobre todas las cosas, eso confirma que la “diplomacia de los pueblos” es una estupidez sin nombre. Un camelo para la gente ignorante que cree que los pueblos (¿qué pueblos?) deben dirigir la diplomacia. El pueblo entero se ha encaramado, como quien va al mercado, en el Servicio Exterior boliviano, desde el acceso de Morales al mando, y ahí están los resultados. Los presidentes masistas ignoran el manejo internacional y el pueblo cree que la Cancillería es una oficina que reparte cargos en el exterior y que regala condecoraciones.

Con sana envidia debemos reconocer que Paraguay jugó magníficamente sus cartas con tan poderosos vecinos. Sin aspavientos ni frondosos viajes presidenciales al mundo entero, Paraguay, cautamente, trazó una correcta línea de política exterior, observando y cuidando solamente lo que le beneficia, como debe ser. Sin tener ni una partícula de gas, será el paso de cientos de trillones de pies cúbicos por su territorio y comprará a buen precio lo que requiera para sus necesidades. Además de que tendrá esa maravillosa vinculación carretera directa para sus exportaciones con ambos océanos, aprovechando de la amistad franca con su entorno.

En poco tiempo más, si no son descubiertos yacimientos comerciales de gas en el país, los carísimos tubos de nuestro gasoducto quedarán vacíos, secos, hirvientes, para que correteen a placer, chulupis, alacranes y ratas.

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