La proteína texturizada de soya conocida en el mercado interno como “Mamá Soja”, su empaque de 250 gramos equivale a 750 gramos de carne animal. En el caso de la carne vacuna, el referido peso tendría un precio de Bs 50 en el mercado paceño; mientras que la carve de soya tiene un precio de Bs 11, lo que significa un ahorro Bs 39
Mama soja permite la elaboración de diversos platos conocidos como el saice, guisos, albóndigas; también puede ser utilizado como relleno para salteñas, empanadas, lasaña y cualquier tipo de preparación en la que se suele utilizar carne molida.
Es un alimento saludable, vegetal, rico en vitaminas y minerales, ideal para personas que presentan problemas de salud relacionados al gluten y personas que llevan una alimentación vegetariana o vegana. El valor nutritivo y sabor de la carve de soya se equipara al de la carne convencional.
Este producto boliviano vegetariano es producido por la empresa Montecristo en Tarija desde 2009 cumpliendo con certificaciones internacionales emitidas por el organismo TÜV Rheinland en Buenas Prácticas de Manufactura e ISO 9001:2015, así también cumpliendo con los registros sanitarios, inocuos y legales del país. Además de los respectivos análisis de laboratorio que dan constancia de su calidad nutricional, según la auxiliar de Gerencia de Negocios, Carla Emilia Mamani, quien informó a eco$com que desde enero de este año las ventas de la carve de soya “Mamá Soja” va en constante ascenso debido al encarecimiento de las carnes de res, cerdo y pollo.
Montecristo produce dos variedades de “Mamá Soja”: proteína texturizada de soya con quinua y proteína texturizada de soya utilizando maquinaria que fue diseñada para la elaboración de todo tipo de alimentos texturizados y en polvo, elaborados a base de cereales y legumbres.
Su fábrica se encuentra instalada en el departamento de Tarija, cumpliendo con una cobertura de distribución a nivel nacional. Los procesos productivos de la misma contemplan las áreas de molienda, extrusión y envasado obteniendo productos que cumplen con todos los requisitos de código y fechas de vencimiento, siguiendo un protocolo de designación bajo las normas bolivianas de etiquetado establecidas por los organismos competentes de nuestro país.