Lo sucedido el pasado 28 de febrero de este año quedará en los registros de la diplomacia internacional. Zelensky, Trump y JD Vance se han enfrentado frente a las cámaras, evidenciando las fuertes tensiones actuales y mostrando que el camino hacia la paz será complejo. Lo que debía ser un simple protocolo para la firma de un acuerdo sobre las tierras raras de Ucrania terminó convirtiéndose en una confrontación que dejó a todo el mundo consternado.
El ganador de este enfrentamiento fue el presidente ucraniano, ya que, gracias a ello, logró recibir más apoyo de los países europeos, que se comprometieron a enviar mayor financiamiento a Ucrania y están decididos a asumir un papel más protagónico en la guerra.
Me tomé el tiempo de ver los 50 minutos que duró la conferencia entre Zelensky y las principales autoridades estadounidenses. Gran parte de la reunión transcurrió de manera cordial, con Trump incluso elogiando a Zelensky y al pueblo ucraniano. Sin embargo, Zelensky, en varias oportunidades, habló mal de Putin e intentó que el presidente Trump hiciera lo mismo, mostrándole, por ejemplo, imágenes de niños afectados por la guerra. Esta actitud no es apropiada, especialmente si se busca iniciar negociaciones de paz.
El conflicto entre las autoridades surgió cuando JD Vance afirmó que era necesaria una nueva diplomacia para poner fin a la guerra, en la cual se debía incluir a Rusia en las conversaciones. Estoy totalmente de acuerdo con esto; de lo contrario, ¿cómo se pretende alcanzar la paz? Esta afirmación molestó a Zelensky, quien, en un tono soez, le respondió al vicepresidente: «¿De qué diplomacia hablas?». Esto fue suficiente para que Vance se irritara y comenzara a reprender a Zelensky, exigiéndole más respeto hacia Estados Unidos. En ese momento, el ambiente se tornó acalorado, culminando con la intervención de Trump, quien le impidió continuar hablando al presidente ucraniano y lo humilló al exponer la crítica situación de Ucrania.
Los culpables de este altercado fueron tanto Zelensky como Vance. Zelensky, porque no asistió con la intención de buscar la paz, sino de atacar a Putin y hacer propaganda a favor de Ucrania en cada intervención. Vance, porque cometió el error de alterarse y sermonear al presidente ucraniano, lo que elevó la tensión. Sin embargo, decir que se trató de una emboscada contra Zelensky, como afirman algunos medios europeos, es absurdo y refleja un intento claro de desprestigiar al gobierno de Trump.
Al final, y pese a haber sido humillado (era obvio que Trump iba a ponerse firme; conocemos su carácter), Zelensky salió ganando. La solidaridad mundial con Ucrania aumentó, Europa incrementó su financiamiento y parece estar dispuesta a asumir un rol más protagónico en la guerra.
Lo que se está negociando aquí es la paz, y Trump está ofreciendo una garantía real de estabilidad duradera. Su propuesta consiste en que, a cambio de la entrega de las tierras raras ucranianas, habrá una gran inversión estadounidense en estas zonas y muchos ciudadanos del país pasarán a habitarlas. Trump advirtió que, si Rusia ataca nuevamente a Ucrania, estaría atacando directamente a Estados Unidos y sus intereses, lo que podría desatar un conflicto sin precedentes.
Me parece una garantía sólida, que podría reforzarse aún más si Ucrania logra negociar un acuerdo de paz justo y bien estructurado. Sin embargo, está claro que Zelensky no busca la paz; su actitud es la de continuar hasta el final, y Europa parece estar sumándose a este juego. O bien ambas partes modifican su postura para alcanzar una paz duradera, o las palabras de Trump se harán realidad: «Están jugando con la Tercera Guerra Mundial». La decisión de Trump de cortar el financiamiento a Ucrania es totalmente acertada y acelerará la consecución de la paz.