Lic. María Luisa Ticona Pardo- Nutricionista, Dietista U.M.S.A. – Cel. .69969618
La alimentación juega un rol crucial en nuestra salud y bienestar general.
Una nutrición adecuada puede ser una poderosa aliada en la prevención de enfermedades crónicas como la diabetes, enfermedades cardíacas y obesidad.
Además, una dieta equilibrada también es esencial para mantener una mente saludable, influenciando así nuestro bienestar emocional y mental y nuestra calidad de vida.
Dicho esto, nos encontramos en un mundo donde los malos hábitos alimenticios están desafortunadamente muy presentes.
MALOS HÁBITOS ALIMENTICIOS MÁS COMUNES
- El consumo excesivo de alimentos procesados y ultra procesados como comidas rápidas, snacks empaquetados y bebidas azucaradas, como por ejemplo refrescos.
- Comer en exceso: Comer grandes cantidades de alimentos más allá de la saciedad, o comer constantemente durante el día sin permitir que el cuerpo sienta hambre.
- Saltarse comidas, lo cual puede llevar a un aumento del hambre y a comer en exceso más tarde.
- No mantener una dieta equilibrada: Falta de una variedad adecuada de alimentos en la dieta, incluyendo una insuficiencia de frutas, verduras y fibras.
- Consumo excesivo de azúcares y grasas saturadas presentes en dulces, postres, alimentos fritos y otras comidas chatarra.
- Desatender la hidratación: No consumir suficiente agua durante el día y/o consumir bebidas altas en calorías y azúcares en exceso.
- Comer rápidamente: No tomar el tiempo necesario para comer a un ritmo pausado, lo que puede llevar a no reconocer las señales de saciedad del cuerpo.
- Consumo excesivo de alcohol y/o cafeína, lo que puede interferir con una nutrición e hidratación adecuadas.
- Comer por emociones: Utilizar la comida como una manera de manejar emociones como estrés, ansiedad, tristeza o aburrimiento, en lugar de como una fuente de nutrición.
Ingerir de manera desmedida alimentos cargados de grasas saturadas, resultado la acumulación de colesterol en nuestras arterias, convirtiéndose en un riesgo considerable para desarrollar enfermedades cardíacas. Una mala alimentación puede, eventualmente, derivar en trastornos alimenticios, los cuales son condiciones serias que afectan directamente la salud mental de una persona.
“NUTRICIONISTA CUIDANDO TU SALUD”