El candidato chileno Johannes Káiser ha demostrado una vez más su ignorancia y demagogia barata al lanzar opiniones agresivas contra Bolivia, sin medir las consecuencias de sus palabras. Su discurso, cargado de oportunismo político, no solo revela su desprecio por la relación bilateral, sino también un absoluto desconocimiento de la realidad económica del norte grande de Chile, región que depende en gran medida del comercio y turismo boliviano.
Controlar la frontera como entiende que tiene que controlarla o cerrarla, no sería un “castigo” para nuestro país, como él sugiere en su delirio ultranacionalista, sino un suicidio económico para Arica, Iquique y Antofagasta.
Miles de chilenos viven del intercambio comercial con Bolivia, desde el pequeño comerciante hasta las grandes Zonas Francas que prosperan gracias a la demanda boliviana. ¿O acaso este candidato no sabe que los bolivianos son los principales compradores en centros comerciales, ferias y mercados del norte grande de Chile? ¿Ignora que los puertos de la Décima Quinta, Primera y Segunda Regiones de Chile son utilizados en su generalidad por bolivianos? ¿Desconoce que el turismo médico, gastronómico y de retail en esas zonas colapsaría sin la presencia boliviana?
Su postura no solo es hipócrita, sino cínica. Mientras él busca votos con un discurso xenófobo, las regiones que dice representar se hundirían en la crisis con medidas tan absurdas. Es obvio que este candidato desconoce la economía de su propio país.
Basta de demagogia, basta de candidatos chilenos que usan el odio a Bolivia y a los bolivianos como propaganda aprovechada. El norte grande de Chile no es una trinchera anti boliviana, es una zona de intercambio, cooperación y crecimiento mutuo. Este político debería informarse antes de hablar, o mejor aún, callarse y no exponer su ignorancia.
Dejen de vender resentimiento, los pueblos avanzan con unidad, no con discursos divisionistas. ¡Que lo sepa!
El autor es Abogado y ex Cónsul en Chile.