En veinte años de gobierno, el Movimiento al Socialismo (MAS) no ha logrado cumplir las mínimas expectativas del país, ni de su propia militancia, pero a pesar de tal fracaso pretende continuar en carrera política y, con cualquier costo, busca terciar en las elecciones nacionales del próximo 17 de agosto.
Para cumplir este objetivo, los grupos que desde su creación patrocinan al MAS, bajo la concepción del Socialismo del Siglo XXI, pretenden anclarse en Bolivia y planificaron la campaña electoral de Andrónico Rodríguez Ledezma, antiguo jerarca del “masismo”, al igual que Evo Morales, Carlos Romero, Juan Ramón Quintana, Álvaro García Linera y, recientemente, Luis Arce Catacora. Andrónico, con las credenciales de su edad respecto de sus correligionarios “neo-socialistas” y con fuerte presencia desde la Cámara Alta de la ALP, es el elegido como la figura renovadora con la que pretenden seguir depredando el país.
A la luz de los recientes acontecimientos preelectorales dentro del “masismo”, se advierte con claridad el ficticio y forzado distanciamiento electoral entre Andrónico Rodríguez y Evo Morales, con el objetivo de limpiar su imagen del rancio entronque con esta cúpula vinculada al Grupo de Puebla y al Foro de Sao Paulo, victimizándolo como figura política para crear su nueva imagen de joven promesa, del líder renovador, del rearticulador que dará nuevos bríos al MAS.
Para descrédito de los patrocinadores socialistas, el pueblo distingue con absoluta claridad la grosera treta y manipulación del Socialismo del Siglo XXI, que ha decidido por Rodríguez, que tiene mayores posibilidades electorales ante la caída de Evo Morales y Luis Arce para sostener los intereses que tienen en Chapare, en el trópico de Cochabamba, que desde hace décadas es el centro de financiamiento para generar espacios políticos fuera de Bolivia.
A pesar de esta estrategia ya en el ocaso del MAS, sabiendo que las izquierdas son un fiasco político mundial, Rodríguez es la última carta que se juega el Socialismo del Siglo XXI en Bolivia, para seguir alimentando operaciones poco claras, también para los países de la región. Queda claro que la victimización de Andrónico, dentro de un aparente distanciamiento electoral con Evo Morales, es parte del libreto con el que pretenden recuperar su caudal electoral, destruido en veinte años de corrupción y “narcovínculos”.
En esta misma dimensión se entiende que la pretensión de hacer de este joven político y viejo masista un nuevo líder de unidad del MAS y sus izquierdas, se diluye al calor de nefastos resultados, tras veinte años de engaño, abusando del poder político, con un mando externo vinculado al narcotráfico y todos los delitos que este crimen internacional acarrea, situación que no es novedad en Bolivia.
La crisis múltiple que afecta a Bolivia, provocada por los “hermanos masistas de Andrónico”, exige de los partidos políticos en contienda electoral un urgente viraje en las políticas económicas y sociales, el pueblo clama por políticas de Estado sostenibles y efectivas. Ni Andrónico Rodríguez ni otro candidato que tercie por el MAS, por muy camuflado o remozado que se presente, será el eje de los cambios estructurales de Estado, que deben ser apostados en las elecciones nacionales del 17 de agosto.
Andrónico Rodríguez es la última carta del fracaso del MAS y las izquierdas en Bolivia. Este fracaso se lleva por delante al Socialismo del Siglo XXI, al Grupo de Puebla y sus oscuros liderazgos.
El autor es diputado nacional.