miércoles, febrero 26, 2025

Mea culpa

Severo Cruz Selaez

Para cambiar la desastrosa situación económica se requiere actores políticos sensatos, con mentalidad renovada y vocación de servicio a la nación boliviana. Con voluntad política para asumir medidas de estabilización económica, detener el excesivo gasto público, dar luz verde a la exportación de productos nacionales, y recuperar el poder adquisitivo de sueldos y salarios. También de las irrisorias rentas de los jubilados. Con elevada sensibilidad social, a la altura de las necesidades de la ciudadanía, que brega duramente por adquirir artículos de consumo. Obviamente para sobrevivir ante la crisis económica que hemos heredado de los gobiernos de turno, en el Estado Plurinacional.
Se requiere, asimismo, consensos, afinidad de ideas y unanimidad en la toma de decisiones, para lograr estabilidad económica. La reticencia y la mezquindad no surtirán los efectos esperados. El retroceso socialista seguirá devastando la suerte del país. Los serviles y oportunistas no tienen cabida en esta cruzada de interés común. Son desechables, porque no tienen significación histórica.
Solo la unidad, inspirada en Dios, la Patria y la familia, nos permitirá promover el cambio por mejores días, que signifique empleo formal, canasta familiar accesible, suficiente diésel y libre circulación de la moneda norteamericana. La devolución de los depósitos en dólares a los pequeños ahorristas. Son temas que preocupan en la coyuntura a la ciudadanía y por ello exige la pronta solución a la crisis. Está cansada de vivir inmersa en este proceso de deterioro económico que provocaron los gobiernos de turno. La alternativa hoy es la unidad de la población democrática, que profesa una ideología diferente al socialismo decadente. Y deberá allanar el camino para ese propósito en las próximas elecciones. Quienes no están de acuerdo con este proyecto, o quisieran desbandarlo, seguramente estarán jugando al continuismo devastador.
Que el cálculo político no interfiera en los proyectos emergentes que proponen cambiar la imagen del país en el contexto regional. Surgen como respuesta a las exigencias de la ciudadanía sofocada por la incertidumbre. Es que la moneda nacional se ha devaluado tremendamente y prueba de ello es que con 100 bolivianos apenas se puede adquirir algunos componentes de la canasta familiar. Esta situación social incidirá de manera determinante en las urnas electorales. El estómago no habla, pero exige. Él elegirá a los nuevos gobernantes. Y quienes han provocado la escasez de alimentos serán objeto de repudio. Ello se ha visto en todos los tiempos y pueblos. La historia nos puede refrescar la mente. A raíz del hambre han caído muchos regímenes. El cálculo político no solo obsesiona, sino que frustra. Particularmente los sueños de quienes han pretendido perpetuarse en el Poder. Porque sus resultados jamás han sido infalibles.
En suma: no quisiéramos que predomine el “mea culpa”, si las cosas no salen a favor del cambio que tanto exige la ciudadanía.

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